Cuando cumplí 23 años salí de la gran ciudad. Dejaba atrás mis amigos, mi familia, mi entorno, mi forma de vida, mi barrio, mis hábitos, mis costumbres… todas esas que sólo se pueden dar en un entorno urbano (desde coger el metro a esperar el auto-bus; ir al museo de arte contemporáneo una mañana de lluvia, a pasear por el Retiro una mañana de luz.
Siempre consideré que el pueblo al que me trasladé y en que todavía vivo se me quedaba estrecho, pero no sabía definir o poner nombre a ese estrechamiento. Determinar cuál era, en verdad, la base de ese sentimiento, de esa sensación. A primera vista parecía claro, venía de una gran ciudad y las oportunidades culturales, de ocio, eran sensiblemente menores…. Todas esas cosas evidentes que a nadie se escapan. Pero esa razón no podía ser definitiva pues, en realidad, en una gran ciudad tienes muchas oportunidades pero quizá poco tiempo para disfrutarlas, “amen “de que el dinero se hace más pequeño pues en la ciudad encoge como la lana en un programa de agua caliente.
Pensé que la gente de Castilla era más fría, que el clima les había hecho austeros y secos, áridos y yermos y que no podía adaptarme a esa forma de ser y vivir. Pero esto tampoco resultó cierto, pues comprendí que la gente austera y reservada era más compatible con mi forma de ser. Seguí buscando y…. ¡¡¡ ya esta!! , este es mi último hallazgo. Como parece obvio, no era tanto lo que tenía aquí como lo que no tenía lo que me hacia echar de menos la gran ciudad. Pero no se trata de nada material, de nada tangible, es algo que no se puede asir ni toca y para mi mucho más importante: “el anonimato” . El ying y el yang de la gran ciudad.
Poder ser quién eres y como eres, sin ser juzgado, valorado, criticado, aceptado o rechazo, por el puesto que ocupas, los padres que tienes, de dónde procedes, de dónde vienes. El anonimato que en mi primera adolescencia encontraba saliendo de “marcha” cambiando de ambientes, de zonas, de barrios, era difícil por no decir imposible,( si no querías) coincidir con la misma persona diferentes noches. Ese anonimato que te hace libre y te permite entrar en la vida de alguien sin prejuicios, sin tapujos, sin torpeza. Ese anonimato que te invita ser tú. Y en ese ser tu no hay fronteras de ningún tipo, no importa la edad, ni el color de tu piel, sólo importa la bondad de tus actos y la sinceridad de tus palabras. Eso es lo que echo de menos o por lo menos es lo que hoy siento y pienso. Y eso es lo que encuentro en esta para mi ,hasta hace poco extraña, “web”.
Soy consciente de que la ciudad no esta exenta de ese tipo de personas y de esa forma de relacionarse, pero resulta más fácil evadirte ,salir , pasar …. De ellas.
Pensaba, es cierto que “el mundo es un pañuelo” pero en los centros rurales, desafortunadamente me resulta “un pañuelo lleno de mocos”. Pues, en ocasiones, es agradable se conocido y reconocido. Pero en determinados momentos, cuando a maledicencia y el aburrimiento de la gente desocupada vive de la vida ajena al carecer, supongo de una vida propia que le satisfaga, el pañuelo resulta una carga pesada y pegajosa que ni con el detergente más potente te sientes capaz de limpiar.
Cuando me encontré a mi misma, escribiendo en un ordenado con el afán de comunicarme con gente nueva y distinta me pregunte ¿qué me mueve, en el fondo de mi, a utilizar el ínfimo tiempo libre con el que cuento para emitir mensajes en un medio impersonal y, en principio frío, en los que dejo al desnudo lo más vulnerable de mi ser? Amparada en el anonimato busco la complicidad de alguien (prefiero varón, por eso de recuperar, resucitar y reinventar tu capacidad de seducción, en ésta segunda adolescencia que todos los “cuarentones” tarde o temprano experimentamos). Anonimato que me permite bucear en vidas ajenas y entregar mi vida, sin compromiso cierto y dando la espalda, por un momento, a los ya adquiridos.
Pero se han elaborado alguna estadística sobre el número de parejas rotas tras la visita de la red. Considero que necesariamente el que se enreda en este medio no tiene por que tener a priori la pareja rota.
Espero vuestra opinión.Necesito compartir.